Tus cuatro poderes

Esta obra nos muestra, con asombrosa claridad y adecuada progresión, la forma de relacionarnos mejor con nosotros mismos y de mejorar durante el proceso. En este nuevo libro del prestigioso psicólogo y pensador humanista Antoni Bolinches, brillan en todo su esplendor las tres grandes cualidades que caracterizan al autor: su habilidad para transmitir de forma práctica sus conocimientos, su capacidad sintetizadora y un estilo literario claro y ameno que, en este caso, se ve potenciado por los interesantes aforismos propios y ajenos que utiliza como base argumental de sus acreditadas teorías sobre la superación personal.
Se trata, por tanto, de un ensayo opcionalmente didáctico en el que el autor consigue comunicar con gran eficacia la forma de convertir las vivencias en experiencias y la experiencia en un grado de madurez personal que nos acerca a la sabiduría.

«Cuando desarrollas tus cuatro poderes, consigues que lo que quieres coincida con lo que puedes»

Esta obra nos muestra, con asombrosa claridad y adecuada progresión, la forma de relacionarnos mejor con nosotros mismos y de mejorar durante el proceso. En este nuevo libro del prestigioso psicólogo y pensador humanista Antoni Bolinches, brillan en todo su esplendor las tres grandes cualidades que caracterizan al autor: su habilidad para transmitir de forma práctica sus conocimientos, su capacidad sintetizadora y un estilo literario claro y ameno que, en este caso, se ve potenciado por los interesantes aforismos propios y ajenos que utiliza como base argumental de sus acreditadas teorías sobre la superación personal.
Se trata, por tanto, de un ensayo opcionalmente didáctico en el que el autor consigue comunicar con gran eficacia la forma de convertir las vivencias en experiencias y la experiencia en un grado de madurez personal que nos acerca a la sabiduría.

«Cuando desarrollas tus cuatro poderes, consigues que lo que quieres coincida con lo que puedes»

Algunos contenidos del libro

Aunque la inteligencia en sí misma no es la panacea de nada, su expresión positiva es la solución para todo. Sirve para estar mejor con uno mismo y sirve para estar mejor con los demás, y esas dos virtualidades la convierten en la herramienta más potente que puede utilizar el ser humano para conciliar sus contradicciones, ya que solo desde la congruencia interna es posible activar la dinámica que pone en marcha los mecanismos psicológicos que convierten las cuatro facultades del potencial humano en poderes efectivos.

Actitud positiva

Forma de afrontar la acción desde una disposición favorable porque las tres  partes del Yo consideran que la tarea a realizar es adecuada y realizadora  para el Adulto.

Hay por tanto una actitud primaria en la que se expresa el temperamento y  una más elaborada que se va construyendo en interacción con el medio y la forma de reaccionar ante las diversas vicisitudes de la vida, entre la que  podemos incluir la positiva, pero que también podría dar lugar a la  negativa, puesto que ambas no dependen solo de lo que nos ocurre sino de  como lo gestionamos. Para que se entienda la diferencia veamos cual sería  la definición operativa de esta variante expresada también en lenguaje  PAN.

Actitud negativa

Forma de afrontar la acción sin la disposición adecuada porque el Adulto  no ha sabido, o no ha podido, conciliarse con los otros dos estados del Yo. 

Conclusión

Así pues, la primera conclusión que podemos sacar de la comparación  contrastada de las dos definiciones, es que ambas son producto del  resultado de la aplicación de sí mismas. O dicho de forma más clara, cuanto  más congruencia alcanza el Adulto en el diálogo interior que realiza para  activar una determinada acción, más fácil es que la actitud se torne positiva  y que esa disposición mejore el resultado de la conducta posterior.

De momento lo que conviene tener claro es que la  voluntad siendo tan importante para todo parece que se utiliza para poco,  lo cual crea un problema de enorme envergadura, ya que las principales causas de la insatisfacción vital están relacionadas con la falta del ejercicio  de la voluntad. Y como sin voluntad no hay futuro porque es la energía que  nos ayuda a avanzar, hemos de aceptar que, precisamente porque la  utilizamos poco, todos tenemos grandes reservas de tan preciado  carburante. Es más, para resaltar su importancia como gran facilitadora del  logro de las aspiraciones personales, conviene añadir que siempre está al  servicio del bien, ya que nadie se esfuerza por hacer cosas malas. Por eso,  suelo decir que las cosas buenas se hacen gracias a la voluntad y las malas  por falta de ella.

Variante de la bondad propia de las personas que van madurando con la  edad, al realizar las suficientes conductas de autoafirmación. Su práctica  contribuye al proceso de mejoramiento del sujeto, hasta constituirse en un  atributo característico de las personas sabias. Es uno de los poderes  personales susceptible de ser desarrollado. 

En consecuencia, sabiendo que la adecuada gestión de la bondad es buena  para todos y mala para nadie, está claro que lo que nos conviene es  incrementar la bondad potenciando la madurez, porque solo las personas  maduras quedan en condiciones de ejercer, de forma persistente, una  bondad personal que pueda traducirse en bienestar general. 

«Me considero un hombre afortunado, nada en la vida me fue fácil»

Sigmund Freud 

Desde la perspectiva de la madurez, lo mejor que podría ocurrirle a una persona es que, alrededor de los cincuenta años, pudiera empezará decir que está bastante satisfecha de su realidad y que se identifica con este aforismo de Freud, porque eso significa que ha ido aprendiendo de las cosas que ha ido viviendo, y que ha desarrollado una cultura del esfuerzo que le ha permitido convertirse en la principal protagonista de su propia fortuna. Esas dos poderosas razones justifican por sí misma la selección de la cita de Freud para realizar el mensaje final de este ensayo,aunque existen también dos motivos adicionales. El primero es su fuerza para transmitir, en clave paradójica, la energía que permite potenciar el efecto de todas las consignas, pautas y reflexiones que componen el texto. Y el segundo es que sirve perfectamente para describir el espíritu de cómo deberían leerse sus contenidos para obtener de ellos la máxima rentabilidad.

La mayoría de las personas , cuando hablan de la forma en que han superado sus dificultades, se refieren a ellas en clave negativa, con afirmaciones del tipo: «Todo me ha costado mucho», «he tenido mala suerte en la vida», «Estoy harto de esforzarme» y otros comentarios parecidos en los que evidencian su cansancio y descontento. En cambio Freud, en una muestra antológica de lo que significa positivar la adversidad, nos dice que se considera un hombre afortunado porque nada en la vida le ha sido fácil. No es extraño que con esa actitud se convirtiera en la persona que más y mejor ha sabido interpretar las complejidades del psiquismo humano, gracias a su capacidad de convertirse en analista de sí mismo y aprender a penetrar en sus propias contradicciones de una manera tan profunda y sistemática que fue capaz de crear, a partir de su experiencia vital, un método terapéutico que ha alcanzado proyección universal.

¿Por qué no nos inspiramos en su trayectoria, por qué no nos convertimos en artistas de nuestros propios problemas y aprendemos de ellos? Esa es la pregunta que me gustaría que te contestaré en positivo, porque todos los contenidos de Tus 4 poderes están orientados a crear las condiciones que te permitirán desarrollar tus potenciales para orientarte hacia dónde tú quieras ir. Espero que todo lo que he dicho, o más exactamente, todo lo que compartas de lo que he dicho sobre la forma en que puedes mejorarte, te permite convertirte en la mejor versión de ti mismo gracias a tu capacidad de hacerte algunas preguntas y de buscar las respuestas en tu interior.

Algunos contenidos del libro

  1. Reconocer los valores ajenos es una buena base para empezar a descubrir los propios.
  2. Si confías en ti sin estar preparado, es que todavía no estás preparado para confiar en ti.
  3. Si no te destruyes con el sufrimiento, acabarás creciendo.
  4. Todos podemos mejorar, todo es cuestión de perseverar.
  5. Desarrolla tu mejor parte, hasta convertirla en tu mayor parte.
  6. Pregúntale a la inteligencia todo lo que no puede lograr con paciencia.
  7. Escucha a la razón porque nunca te informará con mala intención.
  8. Deja que te guíe la honestidad porque ella te orientará hacia el ejercicio de la mayor bondad.